28 de diciembre de 2010

28 de Diciembre.


La luz del árbol centelleante, el vaho frío de bocas desconocidas, los castañeos y risas retiradas. Visualizo, contemplo las figurillas, las gotas de un perfume cálido y dulce como la miel. Nada me llama la atención. Tirito tras mi abrigo negro, que al parecer el tiempo no lo deteriora lo más mínimo. Una luz ininteligible  se ve a lo lejos. Sonrío, y los dientes se congelan. Es perfecto. Lo que estaba buscando. Acaricio mis palmas buscando un poco de fulgor en los bolsillos. La boina salta al ritmo al ritmo a que me precipito sobre la acera huesuda, y húmeda. Una señora mayor me mira, con una ojeada desinteresada y dulce.  
-¿Cuánto?.-Pregunto.
-Es un medallón muy muy antiguo. Aún no he conseguido ver lo que hay en su interior. Su oro reluce tras cuarenta años, donde lo conseguí por unos peniques.-Tose forzosamente- Pero tiene algo, que lo hace especial. Lo tendrás por 200. 
-Solo tengo ciento ochenta. Pero lo necesito ... Es para mi chico, ¿Sabe?
-Está bien. Es tuyo. ¿Te lo envuelvo?.

 Se acerca su cumpleaños, y no sé qué le gustará. Esta medalla tiene algo. Por más que intento, no se abre. Parece una pequeña cerradura, filmada con plata. Camino decidida hacia su casa, donde me espera una fiesta preparada por su madre. Millones de caras desconocidas, sonrisas falsas, y misticismo interesado. 

Día  28º mes décimo segundo.


-¡Oh! Cielo, pasa, tendrás frío.
-Gracias señora.-
La casa es grande, cubierta con madera, que me hacen sentir acogida. La nariz se presenta colorada, la siento. Me recojo el pelo y lo cubro con la boina. Me siento en un sillón morado, color uva con tacto de melocotón. Me siento tan cómoda y acogida, que los párpados se me resbalan por las mejillas. 
-¿Estás cansada, eh?
-¡Oh!, Hola Jhon. Tienes una casa preciosa.
-Anda ven. - Se sienta y me coloca sobre su rodilla. Pongo mi cara en su pecho, mientras el que me quita la boina y arrastra el coletero hasta quitármelo. Cepilla mi pelo con sus manos, y baja hasta mi barbilla. 
-¿Sabes que día es hoy?
-Hoy es 28 de Diciembre, Jhon.
- No digas que es un simple 28 de Diciembre. Hoy puede ser tu 28 de Diciembre, o ¿No es así?.
-Deja de hablar, estoy oyendo tu corazón palpitar.
-¿Me has comprado algo?
-Deja de hablar.
-Eres rara, muy muy rara.
-¿Crees eso?
-Pero eres mi rara.- Me besa la mejilla, y vuelve a mirarme a los ojos, con esos ojos chispeantes.
-Te tengo algo Rem.
-Es la fiesta. Lo sé, me lo dijo Sam. -Rio.
-Vamos, te están esperando, cumpleañera.
-Que sepa, no soy la única que cumple 17. ¿No?.
-Hoy, 28 de Diciembre, cumplimos 17.
-Será nuestro 28 de Diciembre.- Sonrío, y grito ocultada en su hombro. Soy feliz, y cumplo diecisiete años. Nada más abrir la puerta, allí estaba él. Justin, me miraba sonriente, y con un gesto, me dio paso para que me acercara a él.

16 de diciembre de 2010

Pagar justos por pecadores.

Día décimo sexto,  Mes décimo segundo.



















Su sonrisa dislocada y sus ojos susurrantes se encuentran calígnes en la habitación blanca. Se apodera de mi cara con sus dos manos frías, como el beso final de un arcaico romance ante la atenta y, a la vez indiferente mirada de los transeúntes esperando su tren a las altas horas de la madrugada. Susurra, costosamente :

-No te puedes rendir.    La batalla no se pierde cuando caes, si no cuando te das finalmente por vencida.- Sonríe, su cara gélida hace movimientos de negación, sus rizos revolotean por su frente. Podría decir que no ha cambiado desde aquella vez, pero todo él, está desemejante. Da dos paso hacia atrás, un mariposeo de brillantes rodean su cuerpecito exánime, perfectamente recto . Con una mano, se despide ofreciéndome un beso con la palma descubierta. El mariposeo va creciendo, tapando todo él, menos su boca, de donde de ella sale un adiós.
Siento un cosquilleo en el brazo, va creciendo. Se hace insoportable, hasta que forzosamente abro los ojos. Un destello frágil se disipaba a mi derecha. Intento frotarme la cara, pero parezco inmóvil.
-Estás aquí, conmigo. No tengas miedo, estoy contigo.
-¿Nicolás?.
-No, remember, soy Jhon.
-Oh, mi Jhon. No puedo creer que estés aquí, conmigo.- Mi mano ahuecada acaricia su mejilla, dónde descubro una insignificante lágrima.
- Sabes que nunca te dejaría sola, nunca. Al parecer te desmayastes. Y para que pases este susto, mira, te traigo esto. - Me entrega cariñosamente la cestita de picnik, junto a una carta y una rosa marchita. Siento demasiado dolor como para leer. Abro débil la caja. Descubro una alianza de oro ligeramente pulido. Leo la escritura en su interior grabada.
     "No intentas conseguir un corazón, gánalo día a día, hasta que te lo entreguen."
-Es... precioso Jhon, pero ... No sé si debo quedarmelo.
-Deja que te lea la carta por favor.
      
    La experiencia de amarte no fue fácil. Si he aprendido una cosa, es que no puedes asegurarte de amar, y ser amado. Hoy, puedes ser el ser más feliz, y mañana perderlo todo. No pagan justos por pecadores, si no que los pecadores se disfrazan de justos. No pretendo que entiendas, ni desordenar tu conciencia. Solo, recordarte que nunca te arrepientas de nada. Si fue bueno: es maravilloso. Si fue malo, es experiencia.

La tarde pasó amena, rápida, y amarga. Todos sabíamos que esa "pecadora" disfrazada era yo. Pero en cambio, esta pecadora no cometió delito. Si no otro que el de amar. Nada más delito que amar. No quiero que se me refiera como justa. No quiero que se me refiera como pecadora. Si no por ser la culpable del delito más sublime y excéntrico. Amar.

13 de diciembre de 2010

Cuándo algo termina, es porque algo está apunto de comenzar.

Día décimo tercero, Mes Décimo Segundo.


Nuestras miradas se cruzaron en el mismo momento en cual una lágrima fría raspaba cruel en mis párpados. El instituto me pareció tan silencioso, incluso pacífico. No encontré su sonrisa, ni sus hoyuelos en su tez clara como la nieve. ¿Se había enterado?. Quizá todo fue un sueño. Sí sí. Un extraño, y lejano sueño. Rezaba para mientras caminaba hacia adelante, el sonriera de su cara extinguida, y me abrazara con ese reconfortante beso de cada lunes por la mañana.
-No puedo creerlo, Remember. Y menos aún de ti.
-¿Qué?
- Por favor, no vuelvas a intentar hablar conmigo... Nunca más.-  Todo fue firme , vigoroso. Ensayado. Tenía miedo. Ya no sentía esa asumible y reparadora calidez en mis dedos. No estaba protegida. La fuerte furia me esperaba ahí fuera,  dispuesta a golpearme. Y sí, no estaba junto a él. Su mirada chispeante desaparece entre la densa fauna de adolescentes, y no la encuentro. Busco, espero oír el despertador. Rezo, porque todo acabe. Alguien me roza la nuca con gracia, me giro.
-Hola, princesa.
- Qué coño quieres.
-Creo que quedó claro el otro día, ¿No es así?.
-No quieras hablarme hoy Justin.
-Hago lo que quiero, y más contigo, ¿Me oyes?.- Intento borrarlo de mi mente, pero sus manos calientes recorren mi pierna hasta el principio de mi trasero. Intento apartarme, el solo me aprieta más a su pecho. Quiero gritar, salir huyendo.
Se va, con esa sonrisa, esa sonrisa que sería apto de congelar la sonora risa de un alegre muchacho. Corro, desgasto las zapatillas negras, con los cordones desatados. En varias ocasiones sentí ese miedo. Pero sin duda, nunca sentí tanto dolor. Ese dolor que, me obligaba a huir. La cabeza está clavada en el inodoro. La cerámica  fría de éste, me clava unas punzantes en la nuca. Mis piernas tiritan, descubiertas al gélido suelo. El baño está silencioso, solo se oye mi castañeo de dientes, y mi sonoros gritos. No tengo miedo. No temo morir. No temo desvanecer en este mismo instante. Solo temo, que, él se olvide de, lo que un día, llegamos a sentir.
Creí que los recuerdos malos eran lo que más dolor podían hacer. Error. Como una película  antigua, cada uno de los recuerdos pasaron uno, a  uno por mi cabeza. Vi su mirada chispeante tras la tiniebla, tras la puerta. Esa mirada que, era capaz de que este dolor, fuera extinto. Era feliz.
-¿Remember?
-Nicolás... ¿¡Nicolás!?. - Me desmayo. La mano cae sobre el enlosado frío. Mis ojos no creían, mi corazón palpita. ¿A caso estaba muerta?.

13 de noviembre de 2010

Un Mal día para Sonreir.

La hojas otoñales ya han perdido ese color pardo suave, de tantos pisotones que les han asestado. Su color casi negrizo, conjunta a la perfección con mi abrigo. Cris, está asentada junto a una árbol de castañas. El bosque proporciona un olor frío, pero acogedor. Justin coquetea con Sam, cerca de un prado de flores otoñales casi muertas por la frigidez de este Noviembre. Anne recolecciona setas y piñas que va encontrando, mientras que yo con Cris, recogemos algunas hojas secas, y nos la posamos en el pelo con cuidado.
-¡Oh!, Dios que cosa más horrenda.
-¡Vamos cris! ¡Es solo una pequeña oruguita!
-¡Cállate Remember, quítamelo del zapato!.- Empieza a saltar con esos zapatos celestes chillantes, mientras veo como la pequeña verde pelea por mantenerse.
-¡Para! Le vas a hacer daño, animal.
-¡Quítamelo, porfavor!.- Poso el dedo sobre su zapato, y ella corre hacia mi dedo. Su piel con pequeños hilos hacen que sonría. la dejo sobre un castaño, y nos dirigimos hacia el Bar más cercano para descansar.
-¡Vaya rollo!.
-Nunca estás contenta, Anne.
-¡Oh! ¡Cállate Justin, ¿Quieres?, no me parece justo pasar toda una tarde recogiendo setas y piñas, muriéndonos de frío, para que a la noche pasemos a hacer una estúpida fogata, y comerlas. ¿No sería mejor comprar Pizza?.
-Nadie te obliga a venir, Anne.- Anne cruza los brazos con rabia. Pero todos sabemos que está deseando que llegue esta noche.
-¡Oh!, Rubbie, preciosa, tráenos Goffres de chocolate y mermelada de fresa a todos, por favor!.-
El local fundía un olor a chocolate derretido fantástico. El día frío, hacía que todos necesitaramos más y más calor todavía. Yo sé lo que necesito. Y es una mirada chispeante.
 Pronto salimos de allí con la tripa llena, y una sastifacción impresionante. La noche se acerca, y me duele muchísimo que Jhon no pueda presentarse. Será una de las noches más fría de Noviembre, y tengo que pasarla sola.
 Llegó la noche, con el reloj sonando las ocho. El descampado había perdido su color, su magia. Todos están alegres, felices de esta experiencia, pero yo no sentía lo mismo. Estoy vacía, sola. Y tengo miedo de no poder ser feliz si él no está conmigo. Porque claro está que, no puede estar para siempre comigo. O eso es lo que pienso.
-Bien, sentaos porfavor. ¿Qué os parece si empezamos a comer?
-Oh, adelante Justin.
No puedo decir que no lo pasara bien, no puedo decir que deseara ir a casa. No puedo decir que cada vez que acariciaba el botón primordial del abrigo, el corazón se achicaba, tanto tanto, que el aire no entraba en mis pulmones con exactitud. No podía decir que mi mano estaba aún más fría esa noche. No, no podía decirlo pero, ¿Pensarlo?. Ahí nadie decide.
-¿Hora de irse chicos?
-Tienes razón, Sam, ya hace demasiado frío.-
Yo no sentía ese frío. Mi cuerpo no sentía. Todo el dolor que sentía, estaba en mi interior. Ya no queda nadie. El fuego juega con mis pupilas, hasta el punto de marearme. Justin se queda a mi lado, y me acaricia la mejilla.
-Él no te merece. Te mereces a alguien que nunca. nunca se separe de tí.
-¿Qué dices?
-No tengo porqué decir, solo, siente.-Poco a poco se acerca, me entra el pánico. Giro la cara, pero el me agarra los hombros, me obliga a besarle. Entonces, llega Sam.
-¡Pero Justin! ¡Qué estás haciendo!.
-Eh, Sam, es Remember ¡Está obsesionada conmigo!.- Sam me mira con furia, estoy confundida, no sé que decir. Sam se va llorando, se siente traicionada. Grita :
-¡Que sepas que se lo voy a contar todo a Jhon!.- Se va.
Justin me mira con furia, me agarra del pelo con la mano, y me tira a las hojas frías, cortantes.
-Que sepas que esto no va a quedar así, voy a  volver, y te daré lo que necesitas.-Se marcha. Estoy tirada en el suelo, sobre toneladas y toneladas de hojas afiladas que rajan mis manos descubiertas, sin manoplas. Estoy vacía, sola, y no hay nadie que pueda ayudarme. Pero, no siento miedo por mí, si no de lo que Justin sea capaz de hacer. Todo era demasiado perfecto, y hoy, 13 de Noviembre, siento que he muerto. He muerto, no voy a volver a vivir hasta que Justin, me devuelva, me devuelva mi ser, y se lleve este tremendo miedo que siento, que siento por perder, por perderlo para siempre.


Y, desde ese furioso día, nada volvió a ser completamente , como antes.

7 de noviembre de 2010

¡Cuidado Mundo, Remember está presente!

Te sientes bien. ¿Eh?. Ya todo no es complicado. Sientes eso. ¿Lo sientes? Crece. Crece, crece crece con cada suspiro. Tienes que decir que él es el amor de tu vida. ¿Lo sientes? No tengas miedo a decirlo. Grita. Exprésate. ¿Es lo que estabas esperando?. O quizás no. Te equivocas. Y entonces llegan esas dudas que te hacen estremecer. Agitas tu cabeza esperando que del aire salga una respuesta. Piensas "Solo pasaron unas horas... No puede haberse olvidado ya de tí". ¿Pero te estás oyendo?. Sabes,  muy bien que en un simple segundo tu vida puede cambiar por completo. Lo sabes, y lo sabes bien. Recuerdas a papá, a mamá, y a Nicolás. Él te regaló muchas sonrisas en aquellos tiempos, y tu se lo devolviste de la peor manera. Intentas que ese recuerdo salga disparado de tu mente, pero sigue ahí, haciendo que ese dolor de tripa crezca. Y sabes lo que necesitas. Sí, lo sabes. No es una medicina, no es una tirita de ositos lilas. No. Necesitas que venga esa mirada chispeante, a decirte lo que quieres oir. A decirte que no tenías culpa de nada aquello. Pero él no vuelve, no está. Entonces, lo ves. Está en su cuarto, lo observas detenidamente. Se rasca la nuca, está buscando algo. Entonces sonríe. Te ha visto.  Te sonrojas, sabes que querías que te viera, pero te haces la indiferente.  Entonces te guiña un ojo, y se va. Esperas su visita, mientras acaricias el almohodón. Estás desasogada. Está tras de tí, y con unas palmas tan cálidas que te hacen explotar por dentro, te cubre la cara completa.
        -¿Dónde está lo más bonito de todo París?.
        -Justo tras de mí.
        -Bah, no Mientas Remember. ¡Oye! Que te he traido algo ...-
Esperas ansiosa. Sabes que no te importa lo que traiga, su presencia es tu mayor regalo.
Sonríes, él con su tez clara y sonrojada, busca dificilmente en su maleta marrón de cuero. Está algo estropeada, tiene ya varios años, pero nunca se separa de ella. Está dibujada, coloreada, y huele a él.
"Remember nunca será un simple recuerdo".
        -Aaaaquí está.
        -Es... ¡Un abrigo megro de botones!. Jopé Jhon, es perfecto.
        - Sabía que te iba a gustar. Tiene un gusto a anticuado, y además mira la etiqueta.-
"Nunca seré un simple recuerdo".
Una lágrima cálida recorre tu tez blanca. Deja un rastro frío en tu cara, aunque la gota en sí es caliente. Le abrazas fuerte, y estás avergonzada, no tienes nada para él.
       -Em ... Yo ...
       -Si tú estás contenta, ese ya es mi regalo.
       -Bueno chica del abrigo con botones oscuros, ¿Te lo pruebas?.-
Sonríes, te queda perfecto. Es largo, tan largo que te recorre las rodillas huesudas. Las mangas tipo campana te llegan hasta los dedos. Lo aprietas contra tu cuerpo, es tán cálido... Como él. Posee 6 botones negros, posados sobre el centro del abrigo. Su color chocolate oscuro, te sienta genial.
Sonríes, gritas:
       -¡Precaución mundo, hay una nueva chica chalada en París!




Querido Diario Turquesa : Y, este 7 de Noviembre, fué el principio de muuuuuuchos días junto a mi abrigo oscuro, y con él.

3 de noviembre de 2010

D e s p é i n a t e & D e s p é i n a l e :)























El alféizar elaboró un cosquilleo en mi mentón. Las rodillas inclinadas sobre la cama, las manos sostienen mi cabeza sin vida, sosegada. El pelo huele a fresas en un día lluvioso. Se resbalan por mi cara, con un rostro encelado. Los ojos me brillan, tanto que tengo que frotarme bruscamente. El me está observando desde su habitación, a solo trece pasos de mi puerta. El vaho no me deja observar su gesto, exactamente similar al mío. Su palma acaricia el cristal, y aunque comienze a ponerse morada, no la aparta. Tú tampoco. Estás a trece pasos de él, pero sientes aún el calor sobre tu palma. Empieza a rugir hacia el crital. No logro ver su cara, está escribiendo.
je t'aime.
Quiero responderle, quiero escribirle lo mucho que siento por él. Pero mi mano está entrelazada con el tiempo, y no permite apartarla. Mis rodillas empiezan a doler, pero no me importa. No me inmuto. Su calor baila en mi antebrazo. Muchos niños juegan ante la atenta vista de nuestras palmas. No les importa la escalofriante neblina blanca, no les importa el horrible frío. No les importa el futuro, viven el presente. No oigo nada, solo el latido de mi corazón. En mi oreja izquierda oigo otro latido. Compaginado con el mío. Él sonríe. Oye lo mismo que yo. Separa su palma, y de nuevo sientes frío. Ese latido desaparece. Él cierra las ventanas y se despide con un beso de esquimal en la ventana. Algo me dice que me quede, que no me mueva lo más mínimo, que va a regresar, y si me voy ahora, no lo vería. No vería su tez blanca, tan blanca que la niebla juega con su rostro, haciéndolo desaparecer. Llaman a la habitación. Mi corazón no se oye, solo oigo otro, otro que su dueño ha dejado con mi custodia. Giro el pomo, lentamente. Sé que es el. No sé como, pero algo me lo dice. Silencio. Solo oigo su pequeño pestañeo exagerado. Me acaricia la palma, y me lanza sobre la cama. Su mano cálida penetra bajo mi camisa. Su mano juguetea con el lazo de mi sujetador turquesa. Me siento cómoda, tranquila y cálida. Sus movimientos pélvicos me hace enloquecer. Entonces, algo me dice que pare. Basta, huye, corre. Me aparto y me siento con la espalda apoyada en los pies de la cama. Me cubro la cara con las palmas, no sé que me a ocurrido, sé que quiero, pero esa voz me taladra la cabeza. Él se ríe.
-Rompí mi promesa, lo siento. Te he tocado más de la palma.-Restregas el brazo de la camisa por toda la cara, estoy tan colorada, que el rosado solor de sus mejillas compagina con mi cara,  hinchada.
-Lo siento Jhon.
-Te quiero mucho. Te quiero, y no sabría como expresarlo. Estuve haciendo una lista para hacer en estos 18 días. Y no encuentro nada que valga lo suficiente como para que me perdones.-Me lazo en su hombro. Mi palma derecha separa nuestros pechos. Siento su respiración. Cierro los ojos, y los entorpezco, para que esa cautiva lágrima vuelva dónde tenía que estar. Sus dedos juguetean con mis pómulos. Rio, rio como si reir fuera el punto y a parte.
-Sabes que con tenerte ya me basta, Jhon, ¿Verdad?.
-No, no quiero que digas eso, ¿De acuerdo?. Te debo los mejores 18 días, 432 horas, 25920  minutos, 1555200 de segundos de toda tu vida.
-¿Los has contado?.
-Bah, no es exacto. ¿Te digo lo único que es exacto en esta habitación?
-Adelante.-Le ruego con los ojos, le doy la entrada con la nariz, le beso con los labios.
-Tú. Tú, tú, tú ... Tú. Tu manera de recojerte el pelo, Tu manera de romper la tableta de chocolate en trozos tan pequeños que casi no puedes saborear, . Tu manera de mirarme a los ojos sin miedo a nada. . Tu forma de caminar por el parque sin pisar las gotas de agua, y aunque sea imposible, tú lo haces posible. . Tu estructura perfectamente formada. . Tu pelo anaranjado, que con esta neblina parece más chispeante que nunca. .-No puedo responderle. Mi expresión habla, y no me deja responder. Acerco sus nuca contra mí con ayuda de las manos, y él se estremece. Las tengo demasiado frías. Él recorre mi espalda hasta dónde ella misma pierde su nombre. No quiero perderlo, y sé bien que eso es un probabilidad demasiado grande.  Él es perfecto, y yo como chocolate en forma milimetrada.
-¿Sabes lo que tengo preparado para ti, Remember?.
-¿Qúe?. Intento hacer lo que parece que él lo hace por arte divino. Intento leer sus ojos profundos como un acantilado rocoso. Pero solo encuentro más preguntas. Me rindo. Él prosigue.
-Quedarme contigo toda la tarde, contigo y esto.
No puedo decir que no me gustara, me encantaba. Pero la cotilleante idea de saber cómo descubrió mi locura hacia esto. La tormenta seguía, a ritmo de la película, y los pequeños mordisquitos al chocolate.
Tim Burton, manta polar, kilos y kilos de chocolate, y el hombre perfecto a mi lado. Sí, podría decir que esos instantes de felicidad  se me hicieron tempranos. Sí. Podía decir que sentir su calor contra mi pecho era extraordinario. Y por un momento, me siento una chica normal de 15 años vividos, a ser la chica más feliz en toda la Tierra, porque Jhon, es mi chico con mirada chispeante y eso, nadie lo puede prohibir.





-Y después de nuestra cita con Tim Burton, palomitas de mantequilla de maíz, besos con sabor salado, y muchas confidencias mudas, El corazón de Judas pasó a ser el corazón de mi chico de mirada chispeante. El único, y verdadero. Gracias.

29 de octubre de 2010

Concédeme el último beso de Judas.


Me siento extinguida. De una manera tan desconcertante, que no me siento ni ánima. No la encuentro. No la siento. El lienzo se encuentra de una apariencia totalmente diferente. Es un blanco apagado, oscuro. Lo miro fijamente, pero no se evade. No me siento especial, no puedo dibujar. Paloma está asustada, siempre fui la que mejor expresaba en sus clases de plástica. Pero, hoy, solo quiero sentir el calor de el caldo de especias del bosque. Hoy solo quiero retorcer los dedos en la manta polar buscando más frazada. Solo quiero descuidarme el pelo con un coletero mal recogido, y salir de aquí. Jhon me está observando indiferente. Su mirada me hace sentir el calor más apetecible que nunca pude deleitar. El timbre no fue molesto, no fue si quiera ruidoso. Un cosquilleo codiciable fue lo que sentí. Mi mano desamparada busca calor raspando mi anorak. Pero solo encuentro más y más frío. El agua anda descalza por la piedra de las paredes deshojadas ese 29 de Octubre. Ardor, calor, bochorno, afecto. Siento un cosquilleo en mi palma derecha. Me giro, pero el pelo me oculta los ojos. Una palma con olor a tarta de manzana me aparta la melena de mi campo de visión, y, puedo verlo. En todo su esplendor. El frío congelaba su nariz, pero su tacto es cálido. Tan cálido que rebusco con las llemas un poco más de ese murmullo bochornoso.
-Jhon, ¿Te crees que me puedes usar así, cómo así?.
-Remember, ¿Te crees que no puedo separar mi palma de la tuya?.-Tenía razón, tanta razón que llegué a impresionarme. Estamos conectados, pero solo por la mano. Solo rozarle y vuelvo a sentir ese murmullo tras mi oreja. Ese murmullo que siento en los pies, y me tengo que estremecer. Ese murmullo, que me hace sentir que si no lo beso, si no beso esos ardientes labios carnosos, morir sería el paraíso. Una curiosidad me aniquilaba. ¿Si su mano estaba tan caliente, cómo de cálidos esos besos serían?. Quizás sería el fin de este día tan gélido. O el principio de mucho dolor.
-No puedo seguir así, Remember.
-Sabes que yo no ...
-Por favor déjame entrar de nuevo, déjame demostrarte que este corazón de Judas puede dar besos verdaderos.
-Demuéstramelo ahora.-Mi cabeza gritababramaba, vociferaba, chillaba. "Bésame, bésame tan fuerte que mis labios tengan la necesidad de estallar de una manera tan espeluznante que ninguno notemos lo más mínimo.". "¿Pero qué haces? Bésame, que tus besos solo harán arder estas heridas que solo con fuego se van a sanar".
-Quizás no deba, aún.
-¿Co... Cómo?
-Dáme solo 19 días. Y en el día 19, te demostraré todo lo que te puedo llegar a venerar.- ¿¡Pero que!?, ¿Tú eres un santo o aquel chico malo que me hacía enloquecer?.
-Bu... Bueno si es lo que quieres yo...
-Sígueme Remember.
-¿A dónde?.
-Sígueme.-El mundo ha dado un vuelco, pero no tan extenso como mi corazón ha llegado a dar. Aún no me ha soltado. Y ese calor permanece, y amenaza con quedarse ahí muchísimo tiempo.
-Es aquí, pequeña enamorada de Judas.
-Es ... ¿ Una piscina ?.
-Solo para nosotros dos.-Se quita la camisa, pero no aparta mi mano. Su mano comparte confidencias que solo ellas saben. Juguetea con mis dedos, pequeños y flacos. Me gira. Me desabrocha la camisa botón por botón. ¿Qué leches estás haciendo Remember? ¡Volverás a caer!. Te va a dejar otra vez, volverás a caer en el mismo abismo. ¡Aún estás tiempo de salir corriendo!. Por suerte o desgracia, esa voz que me impedía estar junto a Jhon, desapareció poco a poco. Puede decirse que estábamos casi desnudos, en una piscina de agua tan gélida que, mis pestañas empiezan a congelarse. Me abraza, Cada vez más y más fuerte. Pero no me llega  a besar. No me besa. Pido, imploro un pequeño contacto. Solo uno. Pero se niega. Solo me abraza, y mi mano juguetea con sus hombros. La otra, está demasiado ocupada acariciándole la palma.
-Es hora de irse, vas a coger frío.
-No quiero irme. Porfi porfi porfi porfi porfi.-Rogué como una niña por una vuelta más a hombros de su papá.-
-Tengo más sorpresas. 19 días pasan muy rápidos.-Ya casi me olvidé de esa bobada. Con estar junto a él me bastaba. "Ama como si nunca llegara a doler". Abuela sonrió, y se fue. Recuerdo ese día. Y nunca llegué a entender esa frase. Ahora .
-¿Piensas soltar mi mano?.-Sonrío. Imploro un no.
-¿Piensas dejar de volverme loco?.-Sonríe tanto que sus encías rosadas me hacen volver a remplanetarme si esto es solo un sueño. Otro más. Otro más y, hala al cajón. Pero no. Su tacto es demasiado ... Demasiado irreal. ¿Un sueño?. Posiblemente. ¿Realidad? Dudablemente.
-Déjame probar algo.-Asiento. Poco a poco se acerca, espero un beso, pero me encuentro con una decepción. Había colocado una cesta enfrente de mí. ¿Que habría? Quizás tortitas con bacon. O, mejor, zumos de frambuesa con trozitos. O, Quizás, una manta roja a cuadros para un picnik. O, una estufa para calentar nuestros cuerpos violetas. Y, ¿Por qué no? Una buena soda de naranja con una sopa de pececitos de fideos. Quizás eran croquetas de uva. O simplemente todo lo que me debe desde aquel 25 de Agosto. ¿El último beso? No lo recuerdo. O, quizás si ... O quizás lleve soñando con aquel beso demasiado tiempo. O quizás no. ¿Ciertamente, para que mentir?. Soñe, deseé que ese beso se repitiera. Sí, ese 25 de Agosto fue causa de muchos sueños.
-¿Qué es?
-Lo que será tuyo dentro de 19 días, ahora es hora de irnos. Es tarde.- La guardó, y no la volví a ver. Llegamos a casa en poco tiempo, y su mano aún estaba concéntrica a la mía. No quería que se la llevara con el. No quiero. Déjala aquí conmigo para que pueda soñar dulcemente solo una noche.
-Hora de irse, Remember.
-Volverás mañana, ¿verdad?.
-El corazón de Judas necesita a su pequeña Santa para poder ser puro de nuevo.-Sonrío.
-No quiero que sueltes mi mano, y despertar.
-Hagamos un prueba ¿Vale?. Suéltala por unos segundos Remember.-Hice lo que dijo. La solté lentamente, como si de arrancar un dedo fuera. Mi alma se ausentó impaciente, se fue. Se fue con su palma. En un rincón de mí necesitaba perdidamente volver a tocarle. No tardé demasiado en volver a abrazarle su palma contra la mía.
-No puedo Jhon, no...-Lo miro suplicante. Me besa la mano, y me suelta. Se va caminando. Mi mano vuelve a estar fría, tan gélida como si esa tarde cálida fuera dos segundos. Me siento desprotegida, fría. Entro en casa, me acuesto en la cama fría y vuelvo a buscar ese fervor entre las sábanas. No la localizo. No consigo dormir, necesito esa mínima calidez contra mí para poder descansar.
¿Y si esa calidez solo pueda dármela él?.




-Pensaréis que volví a estar locamente enamorada de Jhon. No, no estaba locamente enamorada. Estaba desequilibradamente enloquecida. 

9 de octubre de 2010

Una Sencilla Instantánea.

-Únicamente me queda esto de él, Remember. Solo esto. Una pequeña micro filme desgastada, y es que guarda tanto... Guarda tanta soledad Remember. Guarda lo que me queda de él.- Cris acaricia la fotografía con tanta exasperación, que me impide verla.
-Vámonos de aquí Cris. Por el mero hecho de esperarlo aquí, no va a volver.- Sam se fue minutos después de llegar. Supongo que su padre llamó al centro por preocupación, y ya ahí se le acabó todo.
-Quiero quedarme aquí, por favor.-Con la palma de la mano entreabierta se frota brúscamente la nariz, y con mi dedo índice acaricio la imagen impresa. Un fondo anaranjado, y una orilla de arenas blancas. Cris está sonriente, tan sonriente que sus hoyuelos marcan el principio de sus ojos redondos. Su nariz respingona, está pegada a la de Aitor. Sus ojos están tan ensanchados, tan brillantes, que parece mentira.
- Estáis guapísimos Cris. ¿No quieres hacer fotografías nuevas? Tan solo son ...
-Recuerdos, Remember. ¿Es esa palabra la que buscas con tanto esmero?. ¡A caso no te das cuenta que esto también es un simple recuerdo!, Todo, todo esto es parte de un ...
-¿Recuerdo?.
-No, Remember. Esto es solo un mal día.
-Tengo una cámara en casa. Rosse no está, y muchas ganas de pasar la tarde contigo. -Sonríe. Y esta vez, sonríe de verdad. Sus dientes blancos brillan de nuevo. Llegamos rápido, tanto que ese momento en MecFleyer parece parte del ayer.
-Oye, Rem, Es impresionante, ¿Eh?.
-Ah, ¿El que?.- Dije mientras retocaba el brillo de la cámara. Sentadas sobre el colchón turquesa, las almohadas de plumas, que al sentarse encima, producía un chasquido apetecible. La luz del día se halla totalmente extinguida.
-Qué, con solo pulsar un botón, un simple recuerdo, un segundo se quede para siempre en la cámara. Es, impresionante.
-Pues sí Cris. Pero también existe el modo "Borrar". Y...
-Entonces, ese segundo sería, como otro cualquiera.- Las horas pasaron lentas, sí. Cada segundo se quedó impreso, pero, no ; No impreso en un cámara. No impreso sobre un pequeño papel plastificado, o un simple marco de madera de alce. No. Esas 4 horas 39 minutos, y pocos segundos de más, se quedaron impresos en nuestra esencia, en nuestro interior. Y es que hay recuerdos, que es mejor, no recordar.

7 de octubre de 2010

G.R.A.C.I.A.S.!

Hoy me siento muy dichosa. Debo admitir que pasé por muchísimos contratiempos para seguir haciendo lo que más me gusta. Escribir, y hacer que personas tan importantes como vosotras/os os sintáis indentificados/as. ¿Y a quién se debe esta entrada?. Por mi querida Babi, que me ha ofrecido su 5º premio.
¡Gracias!


Normas del premio:
-Crea un post en tu blog, copia la imagen y las preguntas.
-No olvides mencionar quien te ha concedido el premio.
-Luego responde las preguntas y regala el premio a 1O blogs.


Preguntas:1. ¿Por qué te creaste el blog?
Simplemente por que el destino quiso. No es tan complicado ¿No?.

2.¿Qué tipo de blogs sigues?
Normalmente, sigo Blogs que se identifiquen como enamoradizos, realistas, y con más de una sonrisa al segundo.
3.¿Tienes alguna marca preferida de maquillaje?
 Ninguna, Todas son de mi madre o de algunas amigas.
4.¿Y de ropa?
  Cada tipo de vestimenta tiene su cosa especial, no me fijo nunca en las marcas comerciales.
5.¿Tu producto de maquillaje imprescindible?
Carmín Rojo. Y un poco de lápiz de ojos. Me gusta llevar la cara limpia.

6.¿Tu color favorito?
Turquesa y naranja suave.
7.¿Tu perfume?
No hay perfume más delicioso que del suavizante.

8.¿La película que más te ha gustado?
La mejor es Un paseo Para Recordar, La vi con ella.

9.¿Qué países te gustaría conocer y por qué?
Me encantaría viajar hacía Orlando, Macedonia y Argentina.
Son Lugares muy exóticos para mi gusto.

1O.Esta pregunta háztela tú y respóndela: ¿Qué le debes a tus lectores?
Mi vida completa.

Ganadoras/es:

-Celeste.
-Loving Meghanne.
-Relatos y Música
-Natalie.
-Little.
-Realupper.
-IIuna
Y, Gracias a vuestro apoyo, consiguísteis que este pequeño recuerdo en mi mente, se haga cada vez más y más dichoso. Gracias.

4 de octubre de 2010

Consentimiento Para Sosegar.


Busco aire, la humedad caliente me aprieta, me ahoga contra mi propio pecho. Siento miles de manos rasgando mi espalda. Mi cabeza da vueltas, intento moverme pero la presión en mis piernas hace que de patadas ciegas. Muevo la cabeza totalmente exasperada, asfixiada. Cuando creo que es el final, que mi propio cuerpo lucha por su supervivencia, y su espacio vital, siento un cálido aleteo en mis párpados. Intento rasgarme la cara para poder sentir más ese exquisito revoloteo simpático que hace que esa coacción en mi pecho salga en cuestión de segundos. Abro los ojos, estoy totalmente cubierta por el cobertor turquesa. Con ayuda de las manos y de los pies, tiro aquel suicidio ardiente al suelo. Una aleteada de frío gélido azota mi cara y mi cuerpo. Respiro hondo, sonrío. Solo fue una pesadilla. Miro al ventanal entreabierto, cuyos rayos de sol hace que cierre los ojos aturdida. Inspiro lentamente, mi pecho está totalmente despejado, libre. Miro hacía el despertador, quedaban aún media hora para levantarse.
- ¡Al fin Viernes!.-Corro hacía la cocina donde allí me espera Rosse con el desayuno, y esa sonrisa de  mañana, con los ojos aún entrecerrados, y el pelo desordenado. Sus zapatillas hacen un crujido ínfimo, pero insoportable. Desayuno rápido, un beso frío en la mejilla y decido ir en busca de Cris y Sam, dónde viven dos calles más abajo. El otoño acaricia mi pelo semi recojido, y arrulla mis pestañas pelirrojas.
-Hola Señora, ¿Está Cris?.
-¿Cómo?, Si me dijo que hoy le recogías en el parque.
-Oh, Gracias.-  Era calumnia. Sí, mentira. Cris no esta en el instituto, lo sé. Hago un signo de exasperación con la cabeza y me dirijo hasta el parque. Antes, llamo a Sam, y estamos buscando a Cris por todas partes.
-Oye Remember, ¿Has buscado en el MecFleyer?
-¿Qué es eso?
-Dónde Cris y Aitor se conocieron, bajo la noria. Está bastante cerca, a solo 20 minutos de aquí.
-¿Y las clases?.
-Ya habrá tiempo de clases, ¿No crees?.-Me guiñó un ojo, y llamamos a un taxi. Tarda poco en llegar, pero menos en estar frente de un descampado, donde más lejos está una gran marca esférica aplastada por un montón de tierra gris. Y allí, Estaba Cris.

30 de septiembre de 2010

Todo el Invierno por Delante.

No puedo contener poner esa mueca cuando me trago el primer trozo de kiwi. Está tan ácido que la lengua se extiende de una manera que me obliga a toser. Tengo un pequeño hormigueo en el paladar, tan irritable, tan molesto, que tengo que introducir el dedo pulgar para calmar el picor. Y Vuelvo a comer Kiwi. Ese réprobo kiwi que hace que ponga esa mueca, que hace que arrugue la naríz. Y entonces, empiezo a recordar el día de ayer. Miércoles, el día que Aitor se fué a Orlando. Todos estábamos allí : Sam, Cris, Ann, Justin, Aitor y yo. En frente de una vieja furgoneta del padre, donde olía raro, un olor tan repugnante que a Sam casi le entran arcadas. Cris estaba totalmente neutral, indiferente a todo lo que los rodeaba. El aspecto de Cris era tan siniestro, tan apagado que el silencio tan dulce que los redeaba, se hizo amargo, tan amargo como ese estúpido kiwi.
-Volverás, dime que volverás Aitor.-El dolor rodeaba el aire. Todo estaba tan neutro, que Sam se acomodó con Justin.
-Sabes, ¿Sabes por qué volveré?.
-¿Por qué Volverás?
-Por que te quiero, y la distancia no va a cambiar eso.- Él agarró su cara con ternura y empezó a besarla repetidamente por su mejilla.
-Y, ¿Sabes porqué te esperaré?
-Dímelo, Cris.
-Por que te quiero, y la distancia ni va a cambiar eso.-Ambos se rodearon con los brazos, como si separarse, o moverse suponiera el adiós persistente.
-Déjame ir contigo, por favor, por favor, por favor...-Ella bajaba cada vez más y más la voz, susurrándole con la mirada, suplicándole con los besos.
-Tienes que quedarte y acabar tus estudios. Volveré, ¿De acuerdo? Te juro que volveré. Y, ¿Sabes por qué?.
-Por que la distancia no podrá con esto...- Dijeron a la vez, tan suave y bajito que hacía que el viento fueran moscas murmullantes, que se introducían por las orejas, y te dejaban ese orible sonido en el cerebro. ''Porque esto es para siempre, y siempre y siempre... ''. Se repetían el uno a otro entre lágrimas, lágrimas de dolor, y rencor hacía la fría despedida.
-Oye que ...
-No, No lo digas Aitor, No digas que te tienes que ir por favor, no lo digas.- Ella lloraba sin detenerse, tanto que su cara empezó a ponerse rojiza.
-No es un adiós. Es Un hasta pronto.-El se separa de ella entre empujones, ya que ella no lo dejaba marchar. Entre Justin y el padre de Aitor la agarraron para que Aitor pudiera subir al coche. Ella solo gritaba, y maldecía nuestras vidas. El padre se subió a la furgoneta, y nos dejó a Cris totalmente destrozada, indiferente. Ella empezó a correr tras el coche, gritando que no podía hacerle eso, que ella no se lo merecía. Justin fué tras ella, consigió atraparla, y calmarla un poco.
-Oye Cris que él...
-No pasa nada, estoy bien, de verdad- Dijo secándose la cara, y sonriendo como si fuera el primer día de clase, y hubiera parado de llorar al ver que la madre se había ido. Impresionante.
-Bueno, Vamos a tomar algo, ¿No?.- Dijo. Sonreía, pero sus ojos guardaban tantas lágrimas que permanecieron colorados durante toda la tarde. Cris, era fuerte, o eso quería parecer. Fué un día duro para todos, pero nadie podía calmar el dolor de Cris, nadie podía cubrir ese vacío que solo se puede llenar a base de besos, nadíe podia entenderla. Solo Aitor podía salvarla de aquel duro invierno, de aquel duro invierno que tendría que soportar, sola.

28 de septiembre de 2010

Su Huella Sobre mí, Para Siempre.

  No creo en el silencio  absoluto. Y es, que nadie nunca lo ha podido demostrar. Nadie. Ninguna persona ha sido capaz de estar totalmente en silencio durante un segundo ecuánime. Nadie. No, yo tanpoco he podido sentir el silencio absoluto, pero casi lo pude rozar. Casi lo tenía al roze de mis dedos, cuando ¡Plof!, desapareció dando a lugar a la estridencia. El silencio absoluto no existe, al igual que el amor verdadero tampoco.
  El señor vuelve de llevar a la señorita del hospital. Vuelve solo. Parece roto, apagado, más triste de lo que estaba acostumbrada a verle. Me acerco sin hacer ruido, pero el chasquido que producen sus zapatos contra el parqué, me pone tan nerviosa que tengo que hacer un signo de exasperación con la cabeza. Me siento a su lado, e intento buscarle con la mirada. Sus ojos estaban tan oscuros, tan apagados, que ni parecían tan perfectos como los conocía. Su mirada perdida, sus labios entre-abiertos, él totalmente inclinado hacia adelande, con las palmas reunidas, negando con la cabeza.
-Te ocurré algo, Rodrigo, es decir yo ...
-Llámame Rosse, por favor. Y es que Laura me ha dejado. No soy el padre que quiere y ...- Rompió a llorar. Alguna otra persona lo habría abrazado, consolado como es cometido, pero solo puedo fijarme en esos labios rojos, tan rojos que mis pupilas empezaban a agrandarse. Su boca entreabierta, y sus ojos abiertos, tan abiertos que cuando las lágrimas le impedían ver, hacía un parpadeo demasiado largo para considerarse como tal. Le acaricio el lóbulo de la oreja, y bajo hasa su cuello. No me mira, está demasiado ocupado mirando el reflejo de su aspecto en la televisión retro, su aspecto morado por la cólera que sufre, su aspecto desfigurado por la rabia. Tan perfecta, que parecía irreal.
-Remember yo ...
-No digas nada.- Con el dedo índice y el dedo corazón, le cubro los labios, ya cerrados completamente. El me besa los labios con ternura. Se levanta, y me cubre la cintura con sus brazos. Recubre su cabeza entre mi pelo, y mi cuello. que, por cierto parece romperse a la alta presión con su naríz respingona. Necesito respirar, siento tanta presión en la tripa, que me está afixiando. Un grito mudo hace que Rosse se separe de mí, produciendo alivio, pero a la vez mucha rabia. Quiero tenerlo de nuevo entre mi pescuezo, con su naríz respingona deteniendo mi respiración.
-No sé si deberíamos ...
-Mentir e inventar son cosas diferentes. Bésame Remember.
-¿Cómo?.- Me interrumpe con un beso que hace que tenga que tragar saliva tres o cuatro veces. El asiente la cebeza, y yo también. Ambos vamos a su habitación, con una sonrisa, me posa suavemente subre la colcha fría, tan fría que hace que me estremezca. Pero enseguida está sobre mí, transportando su calor sobre el mío, sus besos tan suaves, tan profundos se funden lentamente, pero demasiado rápido, sus besos se funden tan rápido que me gustaría que se quedara su huella sobre siempre, para poder saborearlo, para poder sentir ese calor una, y otra, y otra vez...

27 de septiembre de 2010

El Chico de Mirada Chispeante.


El cielo está oscuro, muy oscuro. ¿Nunca habéis tenido miedo a que le cielo se derrumbe? O, ¿Simplemente sentir ese dolor?. Hoy siento ese dolor. Ese dolor huidizo que se converge en mi recóndito. El cielo está oscuro. El templor de la habitación turquesa hace que el ventanal se envuelba en una dulce y fina capa de vaho. Repasé con las yemas de los dedos aquel pequeño hálito. Un cosquilleo en los dedos por aquel helado cristal totalmente empañado. Me rozé la cara con esas pequeñas láminas de hielo en mis dedos, que ya estaban color morado. El cielo está oscuro, y estoy sola. El Señor, (Como llamaré a partir de ahora a Rosse) Llevó a la Señora (adivinad quién es la señora) Al hospital para una revisión. Y hoy me pongo a pensar, ¿Cómo estuve a punto de enamorarme de mi hermanastro?. Sí, sí. Como oís. Ese Rodrigo, mi hermanastro, hermano de Violette, hijo de Priscila, Hijastro de mi papá, es ni más ni menos, que mi hermanastro. Y, El cielo acosa con seguir oscuro toda la noche. Acaricio con exasperación la sudadera de DisneyLand, como si eso originara de nuevo a mi familia, que desde aquella lobreguez saliera la que entonces era mi familia. Que de toda esa oscuridad interminable, brotara la sonrisa de Nicolás, o de Violette. Una lágrima helada, tan helada como el cristal que primeramente deploré en mis dedos. Una única lágrima, la más helada de aquel oscuro invierno, que acechaba entre la lóbrega. Un Extraño 'rintintín' sonó desde la planta baja. Me puse la bata, y me limpié aquella aislada lágrima. Miré por la abertura, pero la reprimida lluvia solo me dejaba divisar una figura alta, vigorosa, y unos ojos chispeantes a pesar de toda la neblura. Decidí abrir, aguantando fuerte el pomo, por si tenía que cerrar forzosamente. Entonces ahí estaba él, mojado, totalmente tenue, ágil. Con un pequeño ramo de tulipanes rojos, pese a la lluvia, tenía una sola gota brillante en el pétalo más rojizo.
-Una gota por cada lágrima. Perdóname Remember.
-Entra, estás empapado, Jhon.-Le ofrezco un batón azul celeste de El Señor, y se introduce en el baño en silencio. Mienras entra, y se cambia, llevo lus 3 tulipanes a remojar. Al ver que tarda demasiado, decido ir a ver. Despacio, me acerco al pomo, lo despego, y lo retiro hacia la derecha. Puedo examinar un cuerpo semidesnudo, perfectamente elaborado. Tan pálido, que se camuflaba en las paredes del baño. Una oleada de fuerte viento hace que me resalte totalmente, me gire, y ver que una ventana a causa de la fuerte lluvia, se ha caido. Se ha caido provocando un horrible sonido de arañazos. Voy corriendo, dejando el pomo en el suelo. Jhon corre, y me ayuda  a recoger. Tras estar totalmente mojados, nos miramos fijamente, pisando el frío suelo, totalmente colmado de cristales, lluvía salada, y muchas ganas de compartir abrazos. Él me mira, me coje de la mano, y lentamente me acerca hacía su boca, siento su boca sobre mi oreja, acariciando mientras susurra:
-No seas cotilla, que al final, te llevarás sopresas que no quieres ver.-Fríamente se aleja, dejándome arrodillada sobre los cristales rotos, y lluvía desolada. Antes de irse, Jhon me entrega el pomo de la puerta, más reluciente aún. Se ha ido, dejando la bata, mi desconcierto, por toda el pasillo. Y, sí, se fué con la misma ropa empapada, y esos ojos chispeantes que me hacían estremecer. Y, ahora Jhon, vuelve a ser el protagonista de mi libreta, y de mi cabeza, nuevamente.

26 de septiembre de 2010

Carmín Rojo.


-¡Eh!, Que es un secreto...-
Y, me pregunto. ¿Qué es ciertamente un secreto?. Es algo que tienes que ocultar porque sí. O quizás no. Es algo que debes guardar. ¿Pero porqué?. ¡Por que es un secreto!. Según yo, ¿Hay alguién que sepa guardar un secreto eternamente?. ¡Pues claro que no!. Es más, ni tú mismo puedes guardar el secreto, ya que me lo has contado. Entonces, ya no es tan secreto, ¿Verdad?. Entonces, ¡Los secretos no son nada!. Siempre se acaban soltando, así porque sí ...
-Tranquilo, no diré nada.-Hize un gesto juntando el dedo pulgar con el índice, recorriendolo por mis labios con carmín rojo.
-Gracias Remember.- Rosse, eh, Rodrigo o ... ¡Cómo quiera que ÉL se llame! Se acaba de largar por la puerta con Laura. ¡Buf!. Estoy sola, completamente sola. ¿Qué debería hacer?. Me senté en el sofá tirándo las zapatillas turquesa hacía la tele. Entonces recordé a Cris, que debería estar hecha polvo. Cogí el iPhone y le dí una perdida. Me la devolvió, y entonces la llamé.
-Eh, Cris ven a casa, estoy sola y, tengo mucho chocolate.
-Voy para allá.-Colgó, y decidí vestirme con un pequeño vestido de tulipanes que me traje de casa. No tardó más de 5 minutos en llegar.
-Remember, estoy sola. Aitor no me llama, está demasiado liado con lo del viaje. Las chicas salen, y me dejan de  lado. ¡Solo te tengo a !.-Me abraza fuerte, como sí al abrazarme de mi boca saliera su amado.
-Eh, no estes mal. Podeis estar en contacto. Por favor entra y siéntate.- Se despegó de mí lentamente. Encojo los hombros, y tran un crujido, me siento mucho mejor. La miro, y sonríe.
-¡Venga, no debería soltarte todo esto a tí, lo siento!.
-Cuenta conmigo cuando quieras, Cris.- Pasar la tarde con Cris fué genial. No hablamos de chicos, solo de el peinado tan ridículo que se hizo Flor, una chica nueva del instituto. Había veces que se le apagaban los ojos, como si Aitor estuviera delante, pero solo ocurría uno, o dos segundos, luego volvía a sonreir. Me cuenta que, se conocieron cerca de una atracción de feria, que casi ni se hablaron. Luego, dos o tres meses después, se encontraron en el mismo lugar, pero ya sin la atracción. Es como se dice "feeling". ¿Qué es ciertamente un feeling?. Algunos lo dicen secamente como sentimiento común. Yo prefiero decir, que dos personas encuentran su otra mitad, encuentran a esa persona que les hace sonreír cada segundo. Y entonces recordé a Jhon. Tanto tiempo sin verle, sin tocarle, sin poder bersarlo como tanto nos gustaba. Mi labio inferior sobre su labio superior. Jugatear, abrazarnos, y mirarnos durante horas, que parecían segundos. ¿Qué es el amor a primera vista?. Un Feeling en común.

18 de septiembre de 2010

Como una más.

Adiós Rosse!, Nos vemos después del instituto.
-Pásalo genial.
-¡Gracias!.
Salgo corriendo del portal, como si el suelo quemara. Llego tarde, y necesito remontar mucho, ya que casi tengo que repetir. 3 meses sin asistir es demasiado. Veo como los ancianos de las calles se quejan de mis empujones, y disculpas sin sentido. He llegado a tiempo. Suspiro acelerada, cansada, aterrada. ¿Qué me encontraría después de 3 meses?. Miraba a ambos lados intentando que nadie se diera cuenta de que fuí el rollete de Jhon. Jhon, Jhon, ¿Cuántos días estuve esperando a que volvieras?. 3 meses. 3 meses, que fueron eternos. Bajo la cabeza con cuidado, y entro en la clase. Nadie se percata de . Incluso, la profesora, de que entro en la clase. Me siento, y bajo la capucha. Las clases pasaron indiferentes, rápidas. Me he llegado a preguntar, si algún día sería yo, yo la que hiciera daño a alguien. Pero, ¿Es eso lo que quiero? ¿O solo lo que necesito?. Quiero sentir lo que ocurre cuando haces daño a alguien. ¿Será porque yo soy la que siempre pierde?.
-¡Hola! Soy Samatha. llámame Sam.
-¿Eh?, Ah. Yo soy Remember. -No sé como, ni cuando, pero he acabado en el comedor, con Sam. Es una chica bastante guapa, rubia, de ojos celestes. Me sonríe, y me acaricia el pelo pelirrojo. Intenta conocerme, pero me afierro, como siempre.
-Eh, Bueno. ¿Quieres conocer a los demás? Son buenas personsas, ¡Están locos por conocer a la chica nueva!.
-Vale.- En cuestión de segundos, mi mesa solitaria, está cubierta por adolescentes sonrientes. ¡Remember quieren conocerte, sé feliz!. No puedo. ¡Te llamarán rarita!. No me importa. ¡Solo quieren conocerte, una oportunidad! Está bien.
-Bueno, pues yo soy Cristhal. Llámame Cris.- Me sonríe y me besa en la mejilla. Cris es castaña, con ojos verdes. Es muy alta, y bastante simpática.
- Yo Remember, encantada.
-Y, Yo soy Ann.- Ann, es morena, de ojos negros. Muy bajita. Y algo siniestra.
-Oh, Hola encantada Ann.-Sonrío y me aparto el pelo con el dedo meñique, enconjiendo los hombros.
-Y, Estos somos Aitor, y Justin. Encantados Remember.-Aitor está con Cris, y por lo que tengo entendido, se irá pronto a Orlando con su padre. Están afectados, y para no romper su número del grupo, han querido que fuera uno de ellos. Justin es pelirrojo, y está solo. Me llevo genial con él. Todos son simpátiquísimos, y están muy pendientes de mí. Tocan las tres, y hemos quedado para hacerle una despedida a Aitor el Miércoles, dentro de 3 días. Mañana compraríamos los regalos, los preparativos... Por una vez era una más, me sentía una más. Nos despedimos, y fuí a casa. Abrí con cuidado, y ví que Rosse no estaba en la cocina. Me acerqué despacio al salón, y ví que estaba dormido, tapado con una manta de lana hasta las rodillas. Me acerco, y le acomodo la manta. Tiene la boca abierta, de par en par. Me acerqué despacio en silencio y me acurruqué a su lado, sintiendo su calidez de sus brazos.
-Rod, salí de la ducha.
-¿Quien está en casa?.-Digo asustada.
-¡Pero quien eres!.-Una chica embarazada en toalla, me mira desconcertada. Rosse se despierta me mira y la mira a ella.
-¿Quien es ella, Rosse?.-Digo.
-Es mi novia.
-¿Rosse? ¡Qué dices Rodrigo!.-Dice ella.
-¡¿Rodrigo!?.-Expreso desconcertada.